Espondilodiscitis lumbar: ¿fijación instrumentada?

La espondilodiscitis lumbar es una inflamación del disco generalmente de causa infecciosa (bacteriana) y puede ser espontánea (sin antecedente quirúrgico) o postquirúrgica.

Hay que sospechar una espondilodiscitis postquirúrgica en caso de recidiva temprana (una o dos semanas), dolor de predominio inflamatorio (nocturno) e irradiación a cara anterior de muslos (irritación de psoas). La fiebre y el mal estado de la herida no siempre aparecen.

El tratamiento inicial es conservador: generalmente se inicia un tratamiento antibiótico empírico y se valora evolución clínico analítica. En caso de que o exista respuesta, o sea insuficiente, o se constate recidiva se valora una punción percutánea para obtención de material microbiológico (en algunos protocolos, esta medida se realiza antes de iniciar antibioticoterapia: el inconveniente de tomar este camino es el tiempo de espera y los falsos negativos de los cultivos, que son frecuentes).

El tratamiento quirúrgico habitualmente se reserva para complicaciones asociadas (sobre todo el absceso epidural). Sin embargo, la discitis ocasiona un dolor incapacitante que impide mínimos movimientos y la incorporación del paciente durante varias semanas.

Una solución para evitar ingresos largos y reposo en cama prolongados podría ser la fijación percutánea (o MIS) de las vértebras implicadas. Al fijar las vértebras los simples movimientos en la cama disminuye el flujo seroso o purulento del material inflamatorio que es el principal responsable del dolor incapacitante.

Se realizó fijación L4-L5 abierta, pues presentaba mala evolución clínico-analítica y se obtuvo material discal y lavado con antibiótico del disco

Tras la segunda intervención, el paciente mejoró su dolor y pudo incorporarse antes de una semana

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