Mielopatía cervical degenerativa

¿Cuáles son sus causas?

Las causas más frecuentes son la estenosis de canal cervical, que puede asociar una predisposición genética (canal cervical estrecho congénito) y la hernia discal cervical.

¿Cuales son los síntomas? 

La mielopatía cervical no tiene porqué causar dolor, por lo que puede pasar desapercibida en las primeras fases. Uno de los primeros síntomas que aparecen son los hormigueos en las manos. Al principio pueden ser intermitentes o después de realizar una carga de peso, pero con el tiempo se hacen continuos. Algunos pacientes refieren torpeza en las manos al teclear en el ordenador o realizar tareas finas (dificultad en el manejo del tenedor o al abrocharse los botones de la camisa).

En fases más avanzadas pueden también notar inestabilidad al subir escaleras o al caminar en plano. Otro de los síntomas que puede pasar desapercibido es la urgencia miccional (el no poder contener la orina cuando siente uno siente ganas).

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se fundamenta en la clínica y los hallazgos radiológicos.


La radiografía ofrece información técnica relevante para la planificación quirúrgica y la resonancia magnética nos indica el grado de compromiso y los niveles afectados. En algunos casos, se solicitan pruebas neurofisiológicas para valorar la cronología del cuadro o ayudar a establecer el diagnóstico diferencial.

¿Cómo se trata?

El manejo de la mielopatía es delicado porque una vez se produce lesión sobre el tejido nervioso, no hay garantías de recuperación del mismo (por ello, conviene no retrasar el tratamiento). Por otro lado, la falta de sintomatología específica y de dolor en ocasiones puede ocasionar un retraso en la atención.

Decidir cuando operar o realizar seguimiento clínico a veces es difícil porque no se puede determinar la velocidad en la que progresara. Algunos casos de estenosis de canal cervical pueden mantenerse estables durante años y empeorar muy rápido en pocos meses.

El tratamiento conservador y preventivo puede aliviar algunos síntomas pero no resuelve la compresión medular, dado el carácter degenerativo de la misma.

En general, se recomienda la cirugía cuando los síntomas son
progresivos o existe un grado de compresión medular evidente con cambios de señal intramedular en la resonancia magnética.

El objetivo de la cirugía será frenar la evolución de la enfermedad y descomprimir el canal medular. En la mayoría de casos, los enfermos pueden referir mejoría de la sintomatología si los síntomas son reversibles.
El cirujano debe dominar todos los abordajes quirúrgicos para elegir la mejor opción (la más efectiva y menor arriesgada) para el paciente.
El microscopio quirúrgico resulta imprescindible para garantizar una adecuada descompresión.
En ocasiones, es recomendable monitorizar la función de los miembros superiores e inferiores para saber si las maniobras quirúrgicas pueden dañar para la médula (monitorización neurofisiológica intraoperatoria).

La mayoría de los casos pueden resolverse en una operación, generalmente por delante, justo al lado de la traquea.
En otros casos es preferible descomprimir desde atrás.
En pocos casos se requiere un abordaje combinado anterior y posterior.

 

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2 respuestas a «Mielopatía cervical degenerativa»

    1. Hola, Pedro

      El momento ideal para intervenir una mielopatía cervical de causa degenerativa, una vez se ha indicado la intervención, es cuanto antes mejor. Como sabes, la lista de espera es un problema coyuntural ajeno (en un gran porcentaje) a los médicos.

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